Declaración conjunta en apoyo a Arakán de los países musulmanes desde La Meca

La Presidencia de Asuntos Religiosos acogió en La Meca a los presidentes de las organizaciones del Hach de los países musulmanes. El encuentro, celebrado en el Centro de Gestión del Hach de Diyanet, se centró en un tema principal, las matanzas ocurridas en Arakán.
 
El presidente del Órgano de Solidaridad para el Pueblo de Arakán y representante de los musulmanes de dicha región, Selimullah Abdurrahman, acudió también al encuentro. Al final de cita todos los presidentes de la Organización del Hach presentes en La Meca efectuaron una declaración conjunta en la que condenaban las matanzas de Arakán.
 
El presidente en funciones de Asuntos Religiosos Ekrem Keleş, presente en el encuentro que contó con la presencia de más de 40 países islámicos, dijo: “Lo que ha estado ocurriendo en Arakán estos últimos días carece de toda humanidad. Es imposible aceptarlo y quedarse en silencio. ¿Acaso no tenemos responsabilidad alguna para con nuestros hermanos musulmanes que viven allí y que sufren la opresión, la tortura y las deportaciones solo porqué dicen ‘nuestro Señor es Alá’? Es el deber de todos nosotros curar sus heridas y poner fin a la sangre derramada y a todo este dolor. Nadie con consciencia puede quedarse en silencio ante lo que está ocurriendo.”
 
El presidente en funciones Keleş señaló que los musulmanes sentían alegría y tristeza al mismo tiempo. Deseando que la fiesta del sacrificio y el Hach trajeran bendiciones al mundo musulmán, añadió que la situación en la que se encontraban las tierras del islam traía, sin embargo, tristeza.
 
El presidente en funciones Keleş remarcó los siguientes puntos en su intervención ante los presidentes de las organizaciones del Hach de los países islámicos:
 
“Felicito la Id al-Adha a todo el mundo musulmán…”
 
Hoy sentimos una gran alegría y una gran felicidad. Estamos contentos, pues nos encontramos en la tierra sagrada donde la revelación fue descendida, el profeta vivió, recorriéndola palmo a palmo, y el islam empezó. También estamos contentos porque hemos completado el rito del Hach. Una gran felicidad nos invade a todos nosotros, la comunidad, pues estamos celebrando la fiesta del sacrificio, festividad que simboliza la fundación de la comunidad islámica, cuya primera piedra puso Abraham construyendo la Kaaba. Que Alá los acepte a todos ustedes y todos sus peregrinos, acepte los say y acepte el sacrificio. Por todo ello, les felicito la Id al-Adha con todo mi corazón a todos ustedes, invitados de honor nuestros, y a toda la comunidad musulmana.
 
“Estos últimos años los musulmanes hemos empezado a celebrar las fiestas abrumados por la sangre y las lágrimas…”
 
Por desgracia debo decir que, junto a esta alegría, sentimos también hoy una gran tristeza. Nuestros corazones sienten dolor, nuestra alegría se ve empañada por ese dolor. Los musulmanes vivimos en una época que nos llena de tristeza. Los pueblos del islam han sido convertidos en ruinas. Como hermanos, nos matamos unos a otros y seguimos derramando nuestra sangre. La ignorancia, la disensión y la depravación no nos abandonan. Desde hace unos años empezamos a celebrar las fiestas y el Hach siempre abrumados por la sangre y las lágrimas. En estas fiestas también han ocurrido trágicos sucesos en distintas partes del mundo musulmán que desgarran nuestros corazones, empañan nuestras fiestas y nos arrancan la alegría de nuestros corazones traída por la atmósfera espiritual del Hach, justo cuando empezábamos a disfrutarla. La situación por la que está pasando nuestra umma nos hiere en lo más profundo de nuestros seres.
 
“Los sucesos ocurridos en Arakán carecen de humanidad…”
 
Los sucesos ocurridos en Arakán estos últimos días carecen de toda humanidad. Es imposible aceptarlo y quedarse en silencio. ¿Acaso no tenemos responsabilidad alguna para con nuestros hermanos musulmanes que viven allí y que sufren la opresión, la tortura y las deportaciones solo porqué dicen ‘nuestro Señor es Alá’? Es deber de todos nosotros curar sus heridas y poner fin a la sangre derramada y a todo este dolor. Nadie con consciencia puede quedarse en silencio ante lo que está ocurriendo. Soy consciente de que cada uno de ustedes hace todo lo que está en sus manos para poner fin a esta tristeza y a este dolor que sentimos por lo ocurrido. Debemos unir nuestros esfuerzos para poder encontrar una solución a ello.
 
“Si no detenemos estas luchas y agresiones como musulmanes, los enemigos del islam seguirán agrediendo a la comunidad por distintas vías…”
 
Si no logramos unir nuestros esfuerzos como musulmanes y detener estas luchas y agresiones, los enemigos del islam seguirán agrediendo a la umma por distintas vías. Debemos ser conscientes de que todos los conflictos, bombardeos y asesinatos que ocurren hoy en día en distintas partes del mundo musulmán no atentan únicamente contra los musulmanes que viven en dichas regiones. Se daña, al mismo tiempo, la percepción que existe sobre nuestra noble religión del islam y avergüenza a los musulmanes. Dicha situación provoca la exclusión y alienación de los musulmanes en aquellas regiones donde representan una minoría. Los musulmanes se enfrentan a vivir amenazados por el miedo, la exclusión y la violencia allí donde viven. Aquellos sectores que quieren potenciar la islamofobia hoy en día, muestran como prueba los conflictos y el sufrimiento que ocurre en el mundo musulmán y lo utilizan como propaganda injustificada contra los musulmanes. Así, logran infundir el miedo al islam en las personas. Incluso intentan buscar razones a las atrocidades cometidas contra un pueblo inocente en Arakán.
 
“Es inútil que el mundo busque raíces históricas en la religión del islam y sus confesiones para todo lo que está ocurriendo…”
 
Al mundo le cuesta encontrar y detectar las causas de todo lo que está ocurriendo. Hay quienes busca las causas de esta locura en las raíces históricas de la religión del islam y sus distintas confesiones. Así como no se debe a la religión y a sus confesiones, es inútil buscar el origen de estas atrocidades ni en la época del profeta, ni en los hadices del profeta, ni en las luchas confesionales ocurridas tras las secesiones surgidas con el asesinato de Uthman. Tampoco sería acertado buscar las causas de todo esto en factores externos. Puede resultar demasiado simplista buscar al culpable a partir de lo que han hecho otras confesiones. Tampoco aporta ninguna solución vincular todo lo que está ocurriendo a los enemigos del islam, las potencias extranjeras, el imperialismo y el sionismo. Nosotros debemos abordar el problema de forma neutral, identificando correctamente tanto las causas externas como internas e intentando producir soluciones ante los errores que hayamos cometido. La sangre derramada es nuestra sangre, las vidas perdidas son las nuestras. Los pueblos en ruinas son nuestros pueblos. La solución también debe ser nuestra solución.
 
Inshallah, los días en los que la comunidad islámica reencontrará la estabilidad y avanzará de nuevo por el buen camino están cerca…”
 
Nosotros, los musulmanes, somos dueños de una gran civilización y poseemos una larga experiencia histórica. Estamos pasando por un gran periodo de transición que ya ha se ha repetido varias veces a lo largo de nuestra historia. Todas las dificultades que este periodo ha traído consigo no deberían dar paso a la desesperanza. Es un periodo transitorio e, inshallah, llegará a su fin. Inshallah, los días en los que la comunidad islámica reencontrará la estabilidad y avanzará de nuevo por el buen camino están cerca. El rito del Hach nos da muchas esperanzas al respecto. La fiesta del sacrificio nos brinda una oportunidad para reducir la distancia que nos separa a nosotros de nuestro Señor. Las fiestas nos acercan a todos entre sí y a nuestro Señor. Acerca nuestras almas atormentadas a su verdadero dueño. La Id al-Adha es la fiesta del acercamiento. Los miembros de la comunidad musulmana deberían acercarse los uno a los otros y apoyarnos entre sí. La sabiduría y el sentido común vencerán con el permiso de Alá.
 
“A pesar de todo lo negativo que ocurre en nuestras tierras, el Hach nos da esperanzas y nos aporta un espíritu de resurrección…”
 
Nuestro deber es el de hacer sentir esta esperanza y poner fin a esta situación caótica. Acudan y digamos que la disensión y el caos son peores que la guerra y esforcémonos para poner fin a toda la disensión que reina en la tierra. Trabajemos para que las tierras del islam sean de nuevo el hogar de la paz. Esforcémonos para garantizar la paz. Construyamos un mundo basado en la paz y la convivencia. La peregrinación que hemos realizado estos días nos brinda, al respecto, una gran oportunidad, pues el Hach nos enseña a no dañar a ninguna criatura. Nos enseña a no tocar a ningún insecto, hormiga o mosquito. El ihram que nos ponemos nos enseña a alejarnos de todo tipo de segregación basado en clases o estatus. Nos enseña a no respetar la idea ignorante de separar por el color de piel o el lenguaje. El Hach nos enseña a reunirnos en la misma dirección, la misma alquibla, la misma dirección. Nos recuerda una historia que empezó con Abraham y continuó y perduró con nuestro profeta y nos dice que esa historia nos pertenece a nosotros. A pesar de todo lo negativo que ocurre en nuestras tierras, el Hach nos da esperanzas y nos aporta un espíritu de resurrección. El sacrificio nos comunica la vuelta a todos estos valores.
 
“El rito del Hach debería ser noticia no por las muertes sino por sus historias de fraternidad…”
 
Debemos enseñarles a nuestros peregrinos que la prescripción del Hach no debería ser vista únicamente como un ritual sino que, además, debería ser percibido como un motivo para dar vida a este espíritu de resurrección al cual me he referido. Todos ellos deben pasar por un proceso de formación antes de venir aquí y debemos esforzarnos para que realicen todos los ritos de forma correcta. Debemos prestar todo tipo de apoyo a los hermanos que nos acogen aquí y se esfuerzan para que podamos cumplir con seguridad con nuestra misión. Debemos prevenir cualquier error humano que pueda causar el caos y accidentes mortales durante el Hach. El rito del Hach debería ser noticia no por las muertes sino por sus historias de fraternidad. El Hach también debería ser un entorno de unidad y solidaridad colectivas.
 
El representante de los musulmanes de Arakán Selimullah Abdurrahman…
 
El presidente del Órgano de Solidaridad para el Pueblo de Arakán Selimullah Abdurrahman se dirigió a los presidentes de la organización del Hach de los países islámicos y les contó la situación actual en Arakán. Abdurrahman señaló que tras las presiones del régimen y las últimas matanzas, 100000 musulmanes de Arkán se habían visto forzados a refugiarse en Bangladesh a lo largo de las dos últimas semanas.
 
En su intervención, el presidente Abdurrahman remarcó que la población musulmana de Arakán de unos 6 millones había sufrido grandes cambios demográficos en 1980, 1991, 2012 y estos últimos días por los planes sistemáticos de ‘migración forzada y evacuación de la región’.
 
Abdurrahman informó de que en los últimos 30 años aproximadamente 2 millones de musulmanes de Arakán se habían visto forzados a pedir refugio en otros países forzados a abandonar sus hogares y sus tierras por las presiones:
 
En las dos últimas semanas y como resultado de las presiones y las matanzas del régimen y el silencio de la opinión pública internacional, 100000 musulmanes de Arakán se han visto forzados a refugiarse en Bangladesh. Les damos las gracias a Turquía y a otros países por el apoyo que le han prestado al pueblo de Arakán. El pueblo de Arakán le pide a los países hermanos que nos presten más apoyo. El pueblo de Arakán se ha visto sometido a todo tipo de crueldades y opresiones como matanzas colectivas y quemas de pueblos y barrios. Al ser un pueblo excluido del mundo solo una pequeña parte de las matanzas llega a conocerse.
 
“El régimen de Birmania se fortalece de la división y segregación que padece el mundo islámico…”
 
Mientras el mundo islámico se encuentra ocupado con los problemas a los que se enfrentan Siria, Yemen, Irak y otros países, el régimen de Birmania sigue asesinando y forzando a exiliarse a los musulmanes de Arakán. El régimen de Birmania se fortalece de la división y segregación que padece el mundo islámico.
 
“El futuro del pueblo de Arakán depende de la unidad de la umma…”
 
El futuro del pueblo de Arakán depende de la unidad de la umma. Les pedimos a ustedes, queridos dignatarios, que hagan llegar la llamada de auxilio del pueblo de Arakán a sus dirigentes y a sus autoridades. Pero antes, la principal ayuda que nos pueden brindar es que solucionen las diferencias que existen entre ustedes y actúen todos juntos. Cuando logren hacer realidad esa unidad, entonces nos podrán prestar un gran apoyo pues el régimen de Birmania comete estas matanzas aprovechándose de la división de los musulmanes.
 
Declaración conjunta sobre Arakán de los presidentes de las organizaciones del Hach de los países islámicos…
 
Al final del encuentro, los presidentes de las organizaciones del Hach de los países islámicos realizaron una declaración conjunta y condenaron las matanzas de Arakán. La declaración, leída en árabe por el presidente en funciones de Diyanet Ekrem Keleş, contiene los siguientes puntos:
 
Bismillahirrahmanirrahim
 
1- Nosotros, los presidentes de las organizaciones del Hach llegados de distintas regiones del mundo islámico nos encontramos en La Meca para cumplir con la obligación de la peregrinación en el año 1438h/2017 con la finalidad de acatar las órdenes de Alá, aceptar la llamada de nuestro profeta y seguir la sunna del islam.
 
2- Nos hemos reunido aquí para manifestar nuestro dolor y la gran tristeza en la que nos vemos sumidos por el aumento durante la Id al-Adha de la opresión a la que se ha estado viendo sometido el pueblo musulmán de Myanmar desde mediados del siglo pasado. Las presiones sufridas han llegado a tal extremo que no se le reconoce a esta población musulmana los derechos básicos de los ciudadanos de su propio estado; se violan los derechos básicos que pueden disfrutar los seres humanos de todo el mundo como el derecho a la vida, el derecho a la propiedad, el derecho a la educación, el derecho a recibir servicios sanitarios, el derecho a la libertad religiosa y otros derechos básicos.
 
3- Sentimos un gran dolor y una gran tristeza por el tratamiento inhumano al que se ven expuestos nuestros hermanos musulmanes de Myanmar, sin que se haga distinción alguna entre hombres, mujeres o niños, como la muerte, la deportación, la tortura, la violación del honor, la quema de hogares y pueblos y otros castigos severos. Todas estas desgracias y ofensas a los derechos humanos ocurren ante los ojos de aquellos países del mundo que afirman ser civilizados y democráticos y afirman sentir respeto por los derechos humanos.  
Es por ello que reclamamos a todos los gobiernos y pueblos del mundo que asuman su responsabilidad para evitar que estos crímenes sean cometidos y presionen al gobierno de Myanmar para que protejan a sus ciudadanos musulmanes y no se acoja a la excusa de que los crímenes cometidos contra musulmanes son cometidos por un grupo de seguidores radicales.
 
4 – Es por ello que llamamos a los creyentes, definidos tal como lo hizo nuestro profeta (la paz y las bendiciones sean sobre él) en un hadiz: “los creyentes son como un cuerpo. Cuando uno de sus órganos siente malestar, todos los otros también sienten el mismo malestar y no pueden dormir”, para que condenen y rechacen estos crímenes flagrantes que ignoran los valores humanos. Les recordamos con claridad la advertencia de nuestro profeta: “aquel que no se interesa por los asuntos de los musulmanes no es de los suyos. Aquel que no muestre sensibilidad alguna en el nombre de Alá, del profeta, del libro, del que los dirige y de todos los musulmanes no es de los suyos.”
 
5- Tal como es bien sabido, el ser humano es una criatura honorable y merecedora de respeto solo por ser un ser humano. El islam considera la crueldad cometida contra una sola persona como un crimen cometido contra toda la humanidad ante el islam.
 
6- Por ello, hacemos un llamamiento a la Organización de Naciones Unidas que reconoce los derechos de todas las personas, sea cual sea su religión, confesión o nacionalidad, como el derecho a la vida, a los bienes, a recibir un tratamiento médico, a recibir educación y a la libertad de religión y de conciencia, tal como viene citado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para que haga todo lo que esté en sus manos para poner fin a estos crímenes inhumanos cometidos contras los musulmanes de Myanmar y ponga fin a toda la opresión y la violencia a la que son sometidos.
 
Presidentes de las organizaciones del Hach de los países islámicos