Empieza la emoción del Santo Nacimiento

La Semana del Santo Nacimiento, organizada por la Presidencia de Asuntos Religiosos con distintas actividades en Turquía y en el extranjero, ha empezado con un programa especial.
 
El acto de apertura oficial de la Semana del Santo Nacimiento se ha realizado en el Ankara Congresium con recitaciones del Corán y salawats en un acto que ha contado con la asistencia del presidente de la Gran Asamblea Nacional de Turquía Ismail Kahraman, el primer ministro Numan Kurtulmus y el presidente de Asuntos Religiosos Mehmet Görmez.
 
El presidente de Diyanet Görmez ha sido el encargado del discurso de apertura de la Semana del Santo Nacimiento, cuyo tema principal va a ser ‘El Profeta y la Sociedad de la Confianza’ y ha dicho que con este tema pretenden recordar de nuevo aquello que custodió Muhammad en un mundo en el que se ha perdido la seguridad. “La confianza que hay entre los distintos pueblos – ha dicho Görmez en el discurso - se está perdiendo en el mundo que vivimos hoy en día. El hombre cada vez confía menos en su prójimo, el vecino desconfía de su vecino, el amigo pierde la confianza en su amigo. Mientras, los países y todo el mundo siguen fabricando armas en nombre de la seguridad.”
 
El presidente Görmez ha dicho que, hoy, la humanidad está sumida en una crisis de seguridad y ha añadido que se han propuesto edificar de nuevo aquel hombre que confía en los otros y en el cual se puede confiar:
 
“La humanidad está sumida hoy en una crisis de seguridad...”
El primer motivo por el que escogimos como tema El Profeta y la Sociedad de la Confianza es porque el mundo está perdiendo la confianza a escala global. La familia de la humanidad está sumida en una crisis de seguridad. El ser humano ha empezado a dejar de confiar en su prójimo. La confianza que había entre amigos, hermanos, parientes, vecinos y trabajadores y patronos se está resquebrajando. La humanidad ha empezado a recurrir a opciones extraordinarias para responder a esta necesidad de seguridad. Se ha empezado a emplear todas las posibilidades que la tecnología nos ofrece para dar fin a este problema de falta de seguridad. En nombre de la seguridad, se fabrican armas horribles. Se han fabricado sistemas que leen la retina de los ojos pero a pesar de todo ello, los hombres no logran sentirse seguros. A pesar de todo ello, la humanidad no logra garantizar la seguridad, pues mientras no logre edificar la seguridad en los corazones, los países no van a estar seguros. Si los corazones de los hombres no alcanzan esa seguridad, el mundo, los países y los pueblos nunca podrán estar seguros. Si ignoramos el ojo divino que nos observa a izquierda y a derecha, las cámaras de seguridad no traerán la seguridad a los hombres.
 
“No solo se encuentra amenazada la humanidad sino también la naturaleza, el hogar de todos nosotros...”
La casa que comparte toda la humanidad está en peligro. El equilibrio de la naturaleza está alterado, el mundo está dejando de ser habitable por culpa de las ambiciones y las ansias de poder y dinero de los hombres. Las plantas y los animales se han visto perjudicados por la inseguridad de la humanidad. Los mares, los océanos, los ríos, las tierras, es decir, la comida con la que nos alimentamos, el agua que bebemos y el aire que respiramos están contaminados, la naturaleza ya no está segura.
 
 
“Guerras que no conocen ni moral ni legalidad siguen derramando sangre y lágrimas en las tierras del islam...”
Hoy en día, el mundo islámico sigue enfrentándose a la destrucción por culpa de guerras sin moral ni legitimidad. La violencia, el terrorismo, las agresiones y los conflictos están ahogando al mundo musulmán en sangre y lágrimas. Todas las riquezas de nuestra cultura y civilización han sido saqueadas y nuestras ciudades han sido convertidas en ruinas. La paz de los pueblos del islam ha desaparecido. Guerras que no conocen ni moral ni legalidad siguen derramando sangre y lágrimas en las tierras del islam. El terrorismo y la violencia han destruido el hogar de la fe y la paz.
 
“La traición y la intentona de golpe de estado del 15 de julio dañó la seguridad de la sociedad y alteró la seguridad religiosa...”
La traición y la intentona de golpe de estado contra nuestra nación el pasado 15 de julio sacudió los pilares de la seguridad de la sociedad. La seguridad religiosa, la más importante de todas, también resultó dañada. La confianza en la religión y la fe de nuestros jóvenes se vieron sacudidas. Estamos obligados a recordar de nuevo el legado que Muhammad Mustafa a este mundo. El único método para garantizar la confianza en el mundo radica en anunciar la confianza empieza en la fe y en la justicia. La seguridad no existe sin la fe.
 
“Toda la humanidad es consciente de la espiral de inseguridad en la que se encuentra...”
Toda la humanidad es consciente de la espiral de inseguridad en la que se encuentra. El problema reside en las dudas que surgen sobre cómo se puede reedificar esa confianza y seguridad. La seguridad es algo que empieza dentro de las personas, si la confianza no es edificada en los corazones y en el interior de las propias personas, si no se genera una relación entre la fe y la seguridad, entonces es imposible edificar la seguridad. Todos los miedos que se apoderan de las personas, las preocupaciones, el miedo al futuro, la pobreza, la muerte y a perder el trabajo y el estatus de uno, conducen a los hombres  al mismo tiempo a una espiral de inseguridad. El único camino que lleva a disipar los miedos y a asentar en los corazones la confianza es una fe verdadera.
 
“Lo que el profeta deseaba que surgiera no era una ciudad observada por las cámaras sino una ciudad en la que las personas se sintieran seguras...”
Lo que el profeta deseaba que surgiera no era una ciudad observada por las cámaras sino una ciudad en la que las personas se sintieran  seguras. Somos capaces de comprender bien como imaginaba esa comunidad segura a partir de un hadiz. Nuestro querido profeta nos describió cómo la comunidad musulmana debería ser en el futuro una sociedad segura. El Enviado de Alá dijo: ‘Deseo que un día una mujer pueda salir sola de HIra, de Hadramawt, monte sola su camello y, cruzando los desiertos, llegue a la Kaaba, haga las circunvoluciones y cumpla con los ritos y, sin sufrir ningún problema de seguridad, vuelva a montar su camello y, cruzando desiertos y montañas, regrese a salvo a su pueblo.” Nuestro querido profeta nos expresó de esta manera cómo quería que la comunidad del islam construyera una sociedad segura.
 
“La falta de fe y justicia son dos causas de la pérdida de esta seguridad...”
Dos de los motivos por los cuales no se ha podido construir esa sociedad segura en el mundo nos los explica nuestro Señor: “Quienes creen y no revisten su fe de impiedad, ésos son los que están en seguridad, los que serán bien guiados.” Siendo así, hay dos factores que conducen a la pérdida de la seguridad, la falta de fe y la de justicia. Mezclar la fe con la opresión pone fin a la seguridad. Aquel que no trabaja por la seguridad no puede alcanzar la fe perfecta. El Enviado de Alá ya dijo que aquel que no respetaba un pacto no podía ser religioso en un sentido perfecto.
 
“Nunca lograremos garantizar la seguridad en las ciudades y los países sin antes aportar esa seguridad a nuestros corazones...”
Nunca lograremos garantizar la seguridad en las ciudades y los países sin antes aportar esa seguridad a nuestros corazones. Si no llevamos esa seguridad al castillo de nuestros corazones, nunca haremos realidad la seguridad ni en nuestros hogares ni en el mundo. ¿Aquella persona que no es consciente de los ojos de Alá que nos observa, cómo va a sentirse seguro gracias a las cámaras de seguridad? El único camino para sentirnos seguros pasa por custodiar todo lo que nuestro Señor nos concedió. Cuando una persona protege esa gran custodia, se convierte en una persona segura y de confianza. Si la traiciona, pierde esa seguridad y confianza.
El presidente Görmez ha terminado sus palabras con una oración y deseando que la seguridad sea garantizada en todo el mundo y que la bandera de la media luna y la estrella siga representando la fe y la seguridad siempre.