MENSAJE DE LA LAYLAT AL-BARA’AT

 
En el nombre de Allah, el Compasivo y el Misericordioso.
 
La noche del sábado 21 de mayo vamos a sentir la felicidad de celebrar la Laylat al-Bara’at, que con su llegada nos anuncia cada año la cercanía de ramadán, época de misericordia, perdón y purificación en la que se viven cosas muy bellas. Por más que le agradezcamos a Allah, Majestuoso sea, por concedernos esta bella oportunidad cada año en una noche sagrada como esta y en esta vida nuestra que se va con tanta rapidez, nunca será suficiente.
 
Estas noches benditas que son para las personas como paradas en las que pasamos cuentas, deben ser consideradas como una oportunidad en la que se nos permite revisar de nuevo nuestra existencia y en la que podemos adquirir nuevas maneras para pasar cuentas y reflexionar. Gracias a estas noches nosotros encontramos una oportunidad para darnos cuenta de que, a veces, descuidamos nuestra servidumbre, una oportunidad para arreglar nuestros asuntos y para reparar de nuevo nuestra relación con Allah. Estas noches nos invitan a enfrentarnos al pasado, a la luz del Corán y la sunna, a valorar nuestro presente y a construir nuestro futuro. Esta noche bendita es un momento tanto de esperanza como de penitencia.
 
Bara’at (salvación) es como una cumbre que surge como el resultado de haber dado dos pasos importantes como lo son bara (distanciamiento) y wala (lealtad). Bara significa mantenerse alejado de satán, de la disensión, la injusticia, la falta de remordimientos, el mal y la maldad. Esta noche, el creyente debe medir la distancia con el mal y decidirse por cerrar una vez más todos aquellos caminos que lo llevan al mal. Bara nos enseña a distanciarnos de todo acto deshonesto e injusto y nos enseña cómo podemos lograr nuestra salvación con la verdadera libertad librándonos de la dominación de nuestros deseos y actos egoístas y de la cautividad de nuestro ser.  Nos mantiene alerta en todo momento contra las artimañas de nuestro ser y de satán. Vela (fidelidad) representa el hecho de no contentarse con alejarse del mal y de acercarse al bien, buscar el bien y estar con el bien. Es una noche de búsqueda de los caminos para lograr ser amigos de Allah y de buscarse un lugar al lado de la verdad y del bien. El primer requisito del Bara’at parte de saber de quién vamos a distanciarnos y a quién vamos a acercarnos.
El único dueño de Bara’at es, naturalmente, nuestro Sustentador. Aún así, la salvación de cada persona está en sus manos, pues si avanzamos un paso hacia Allah, Él va a dar mil pasos hacia nosotros. Aquel que busca la complacencia de Allah no mira a nadie con desprecio. Aquel que pretende lograr el amor de Allah siempre lleva en su corazón el amor y la compasión.
Bara’at es el día en el que uno debe honorar con el perdón y la compasión hacia el creado para lograr alcanzar el perdón del Gran Creador. Aquel que le pide el perdón a Allah debe perdonar, aquel que le implora misericordia a Allah debe saber ser compasivo. Así, debemos saber renovarnos a nosotros mismos y perdonarnos a nosotros mismos así como también a nuestros esposos y esposas, a nuestros hijos, a nuestros vecinos, a toda la humanidad y a todas las criaturas de esta tierra.
Bar’at es el momento de reparar aquellos corazones rotos, de derribar los muros de resentimiento y de superar los sentimientos de odio y venganza. Bara’at es el momento para arrepentirse y orar. Hagamos, entonces, un viaje directo hacia nuestro mundo interior, conscientes de la oportunidad que nos brinda Laylat al-Bara’at. Arrepintámonos con la esperanza de renovarnos a nosotros mismos y de no caer todos juntos de nuevo en el pecado. Arrepintámonos por desear el fin del mundo, por no haber dado todo nuestro amor y compasión incluso a nuestra gente más cercana, por no haber cuidado como debíamos de nuestros esposos y esposas y de nuestros hijos, por aquellos días en los que nos olvidamos de nuestros parientes, de los huérfanos y de la gente necesitada. Arrepintámonos por haber destruido nuestra morada, este mundo que nuestro Sustentador nos legó, por haber sido injustos con nosotros mismos, por no haber ayudado a nuestros hermanos víctimas de la crueldad y por no haber compartido las lágrimas de aquellos que sufrían. Arrepintámonos por no haber sabido ser como los órganos de un cuerpo, tal como nos ordenó nuestro profeta, la paz y las bendiciones sean sobre él, por no haber sido como los ladrillos de una casa. Arrepintámonos por no haber sabido entender ni compartir el estado de nuestros hermanos, sus problemas, sus sufrimientos y sus alegrías. Y que nuestros arrepentimientos sean nuestra salvación y planifiquemos de nuevo nuestro futuro y nuestras vidas para lograr ganarnos la gracia de Allah. Volvamos a crecer refrescando nuestras esperanzas. Esforcémonos únicamente en la bondad y en hacer que esta sea hegemónica. Recordemos que nuestro profeta, la paz y las bendiciones sean sobre él, nos aconsejó suplicarle a Allah esta noche y ayunar durante el día y nos dio la buena nueva de que Allah prescribía para esta noche: “¿No hay nadie que desee el perdón, ¡yo lo perdono! ¿No hay nadie que desee sustento?, ¡yo le doy sustento! ¿No hay atrapado por la calamidad?, ¡yo le doy bienestar!”.
 
Ahora es el momento de abrir un camino que nos lleve directos al Compasivo desde lo más profundo de nuestros corazones. Supliquémosles todos juntos: “¡Oh Allah! ¡Enternece nuestros corazones y danos de tu misericordia para que podámonos comprendernos los unos a los otros! ¡Concédenos serenidad y amistad! ¡Y apártanos de aquellos que derraman sangre! ¡Haznos sentir la compasión! ¡No concedas ninguna oportunidad a aquellos que pretendan sembrar cizaña entre nosotros! ¡Danos entereza y percepción ante aquellos que pretenden beneficiarse de nuestras diferencias para sembrar la disensión! ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos a nosotros y a todos los que nos precedieron en la fe! ¡Oh Sustentador nuestro! Pues, ciertamente, Tú eres Generoso, muy Compasivo”.
 
Que Allah nos conceda llegar al mes de ramadán como siervos purificados de la carga de los pecados; determinados en tener la llave que da al bien y el candado que cierra el mal, con los corazones abiertos a la fe y la vida dedicada a las buenas obras.
 
Felicito, con estos sentimientos y pensamientos, la Laylat al-Bara’at a toda nuestra nación, a los ciudadanos turcos del extranjero, a todos nuestros hermanos de esta región y a todo el mundo islámico. Le suplico a Allah que todas nuestra plegarias y súplicas nos permitan encontrar la dirección, que esta noche edifique de nuevo un entorno de fraternidad, solidaridad, paz, tranquilidad y seguridad en el mundo islámico, nos aleje del fuego de la fitna y del caos y sea una ocasión para la purificación y el perdón al responder al arrepentimiento y a las oraciones de todos los creyentes que dirigen para la unidad y solidaridad de nuestra nación y para la paz y la guía de la humanidad.
Le pido bendiciones a Allah por nuestros hermanos asesinados de forma atroz en Diyarbakir y por todos nuestros mártires y les doy el pésame a todos sus allegados. Que nuestros mártires sean nuestra salvación eterna. Bendita sea nuestra Laylat al-Bara’at.
 
Dr. Mehmet Görmez
Presidente de Asuntos Religiosos