Mensaje de la noche del destino

El Presidente de Asuntos Religiosos, el Profesor Doctor Mehmet Görmez, ha difundido un mensaje en ocasión de la noche del destino (Laylat al-Qadr), más valiosa que mil meses juntos.
En su mensaje, el Presidente de DIyanet Görmez afirmó que el camino para celebrar correctamente la noche del destino pasaba por conocer el poder y el valor del Corán y remarcó que traía tres importantes mensajes para los que creyeran en la Azora de Al-Qadr.
El Presidente Görmez recordó que la noche del destino llega cada año para enaltecer los méritos de los creyentes. Algunos fragmentos del mensaje de Görmez son los siguientes:
 
“La noche del destino nos llega cada año para enaltecer nuestros valores…”
A mediados de este mes de ramadán, época de gracia, perdón y pureza, toda la comunidad islámica va a disfrutar la noche del lunes 13 al martes 14 de julio de la alegría y el amor de la noche del destino. Por este motivo quiero desear, desde lo más profundo de mi corazón, una muy feliz noche del destino a nuestro país, a nuestra nación, a nuestros conciudadanos en el extranjero, a los habitantes de esta región del mundo y a toda la comunidad del Islam. Nuestro Señor hizo del mes de ramadán un ejemplo para los otros once meses y de la Laylat al-Qadr su parte central y de más valor. Alá puso aparte una azora del Corán para esta noche y el valor que ésta tiene viene descrito por la misma azora. La azora, que nos cuenta que la noche del destino llega cada año para enaltecer nuestros méritos, en realidad, nos aporta tres mensajes:
 
“El camino para celebrar correctamente la noche del destino pasa por conocer el poder y el valor del Corán, por darle significado a la vida con el Corán … “
Primero, la noche del destino fue la noche en la que el Corán, fuente de sabiduría que enseña el camino correcto, empezó a serle descendido a nuestro querido profeta Muhammad Mustafa (que la paz y las bendiciones sean con él), a cuya comunidad pertenecemos y estamos muy orgullosos de ello, y el sol del Islam empezó a iluminar la tierra. Así, celebrar correctamente la noche del destino pasa por conocer el poder y el valor del Corán, por darle significado a la vida con el Corán y por mirar a través de él la vida, el hombre, las cosas, la naturaleza, el entorno y el universo. Pasa por entender y seguir correctamente al Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él), ejemplo y guía atemporal, el vivo Corán. Solo en ese caso, la noche del destino puede aportar una valor mil veces mayor a nuestra vida. Es un momento de honor, grandeza y respeto y por eso nos puede hacer ganar a nosotros también honor, grandeza y respeto.
 
“La noche del destino vale tanto como una vida entera …”
El segundo mensaje es el de que Alá concede a los creyentes oportunidades que valen tanto como una vida entera cada año por la Laylat al-Qadr. Así, la noche del destino se sitúa por encima de todos esos otros momentos sagrados y es una noche bendita en la que Alá obsequió a la humanidad con una puerta de compasión y esperanza. El significado que esto tiene es el siguiente: ¡Eh, hombre, que malgastas tu vida de forma vacía y en vano, cada año se te ha congraciado con una noche que vale toda una vida! De esta manera, puedes empezar una nueva vida. Celebrar correctamente la noche del destino pasa por buscar las respuestas a las siguiente preguntas “¿Hasta qué medida abrazas los principios de verdad, moral y justicia del Corán?” y  “¿Hasta qué punto somos parte del Corán? ¿Hasta qué punto el Corán es parte de nosotros?”, buscarlas en uno mismo, en la familia, en la sociedad y en la comunidad islámica, jurando no volver a nuestra vida anterior. El camino para elevar nuestros valores al lado de Alá pasar por continuar nuestra vida con la conciencia de reconocer qué es un regalo de Alá de todo lo que venga, reconocer el Qadr en cada noche”. Para volver a ascender hasta Alá debemos realizar un ejercicio constante de control de nuestros actos, evaluar nuestros pasados, de cuestionarnos por los días que hemos perdido y de arrepentirnos de nuestros errores y pecados y orar. En esa noche debemos desear el perdón de Alá y suplicarle a Él con palabras y acciones tal cómo lo hacía en la noche del destino el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones sean con él) y nos lo transmitió nuestra madre Aisha: “¡Oh Allá! tú eres quien perdona y amas perdonar, por lo tanto, perdóname” (Tirmidhi, Da`wat, 85). Solo si lo hacemos así, podremos alcanzar la buena noticia que nos dio nuestro querido profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) de que “a cualquiera que celebre la noche del destino con fe y esperando la benevolencia de Alá se le serán perdonados los pecados del pasado.” (Bujari, Virtudes de la Laylat al-Qadr, 1).
 
“La forma correcta de celebrar la noche del destino pasa por poner atención al mensaje de paz y prosperidad del Corán y por esforzarse en que esa paz y esa prosperidad se adueñen de la tierra…”
El tercer mensaje es que el ángel de la revelación, Gabriel (la paz sea con él), y los ángeles de Alá descendieron la noche del destino para realizar todo tipo de actos que trajeran la paz y la prosperidad a la tierra. Este suceso que ocurre una vez en el Corán, se nos repite a los creyentes cada año como un gran obsequio, bondad y gracia de Alá. La forma correcta de celebrar la noche del destino pasa por poner atención al mensaje de paz y prosperidad del Corán y por esforzarse en que esa paz y esa prosperidad se adueñen de la tierra. Solo en ese caso podemos llegar a comprender que los ángeles de Alá descendieron para traer la paz y la prosperidad a este mundo.
 
“Lo ocurrido en tierras del Islam ha sido la causa de que este ramadán lo estemos viviendo de forma áspera y agria…”
A raíz de la noche del destino quiero remarcar una vez más que durante el mes de ramadán en diferentes lugares de la tierra, en especial en Siria e Irak, la violencia sufrida y las luchas por las que están pasando nuestros hermanos musulmanes, las vidas inocentes que han sido asesinadas, la sangre inocente que se ha derramado, las lágrimas que se han vertido y las víctimas y los oprimidos de Palestina, Jerusalén, Gaza, Egipto, Turquestán Oriental y Myanmar/Arakan han sido la causa de que estemos viviendo este ramadán de forma agria y áspera. Por eso le suplico a Alá por la noche del destino:
 
¡Oh Alá! ¡Sé compasivo con la comunidad de Muhammad! ¡Sálvala de la ignorancia, las divisiones y las luchas! ¡Bendice la comunidad mahometana en los dos mundos! ¡Únela en la unidad y en la unicidad! ¡A partir del decreto divino ‘los creyentes son hermanos’ haz de ella una comunidad de hermanos en la que las mentes sean una sola, los corazones uno, los objetivos uno, los amores uno, las tristezas una  y los dolores un único dolor! ¡Crea un entorno de paz y reposo, nostalgia de toda la humanidad! ¡No nos prives de la abundancia y de las bondades de la noche del destino!