Mensaje para el Ramadán del Jefe de Asuntos Religiosos Erbaş

Mensaje para el Ramadán del Jefe de Asuntos Religiosos Erbaş

sábado, 2 de abril de 2022

Estamos en la alegría y la emoción de conocer el mes de Ramadán, la manifestación de la misericordia infinita y el perdón inmensos de nuestro Dios Todopoderoso. Con el permiso y la gracia de nuestro Dios, todos experimentaremos la paz de revivir este clima espiritual que embellece nuestro mundo de corazones y nos hace sentir paz y bendiciones en todas partes, desde nuestros hogares hasta nuestras calles, desde nuestras mezquitas hasta nuestros bazares.

Damos infinitas alabanzas a nuestro DiosTodopoderoso, quien nos trajo de regreso al Ramadán creando facilidad en las dificultades, alivio en la angustia y curación en la enfermedad.

Ramadán es ante todo un mes del Corán. El Corán, que fue enviado como fuente de guía, misericordia y curación para la humanidad, fue revelado en este mes. Nuestro Gran Libro, que comenzó a revelarse en la Noche del Destino, que es mejor que mil meses, se ha convertido en vida para los corazones que se han vuelto estériles por el efecto abrasador del pecado y la rebelión; Reunió a la humanidad, que estaba perdida en la oscuridad de la ignorancia, olvidó el sentido de la existencia y se alejó de sí misma y de su Señor.

El mes de Ramadán, que está bendecido con el Corán y contiene muchos cultos, es un tiempo de adoración y contemplación. Al comienzo de los cultos específicos de este mes, el ayuno es lo primero. De hecho, nuestro Dios Todopoderoso ha ordenado que aquellos que lleguen al mes de Ramadán ayunen este mes. “¡Oh vosotros que creéis! Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se les prescribió a los que os precedieron”. (Al Baqara, 183) llamó la atención sobre el hecho de que el ayuno es una forma de culto que mantiene viva la conciencia de la responsabilidad. El Mensajero de Dios dijo: "Quien ayune durante el Ramadán con fe y buscando la recompensa de Dios, sus pecados pasados ​​serán perdonados". Hizo hincapié en el aspecto del ayuno que purifica y sana el corazón de una persona, con el hadiz-i sharif anterior.

El mes de Ramadán, cuando la gracia y la misericordia de Dios caen sobre los creyentes como una lluvia, es literalmente la estación del perdón. Nuestro amado Profeta nos informó que "las puertas del cielo están abiertas, las puertas del infierno están cerradas y los demonios están encadenados" en este mes. Por lo tanto, como un tiempo en el que volverse al bien es más virtuoso que nunca, el Ramadán es una oportunidad única para que nos enfrentemos a nosotros mismos, nos encontremos con nuestro libro, rindamos cuentas de nuestra vida y nos volvamos a nuestro Dios con todo nuestro ser, purificándonos de nuestros errores y pecados. Por eso, en este mes, además de ayunar, debemos leer mucho el Corán, contemplar, orar, arrepentirnos y buscar el perdón.

Por otro lado, el Ramadán es una temporada de compartir, ayudar y solidarizarse. Nuestra fitra, zakat, limosnas y todas las buenas obras que daremos en este mes son una deuda de gratitud a cambio de las innumerables bendiciones que nos ha otorgado nuestro Señor Todopoderoso. Por eso, debe ser nuestro deber primordial tender la mano a nuestros hermanos necesitados, los pobres, los huérfanos en estos días en que se multiplicarán las buenas obras. Será el mayor logro para nosotros poder aliviar las penas de nuestros hermanos que esperan de nosotros y que esperan una mano de ayuda de nosotros. Por lo tanto, esforcémonos por aumentar la bondad y la abundancia con nuestras mesas de zakat, fitra, limosnas e iftar. No olvidemos que nuestro zakat, fitra, limosnas y todas nuestras buenas obras son una indicación de nuestra sinceridad, lealtad y honestidad hacia nuestro Dios y nuestra fe que nos hace valiosos. Sin duda, nuestro Dios Todopoderoso nos otorgará algo mejor que lo que damos, con las bendiciones de Ramadán. El mes de Ramadán, que reviviremos con esta conciencia, sin duda nos dará una postura fuerte contra los problemas y las negatividades del mundo. La sinceridad, la perseverancia y la continuidad en nuestra adoración nos llevarán a la misericordia, el perdón y el consentimiento infinitos de Dios.

Con estos sentimientos y pensamientos, deseo que Ramadán, el mes de la misericordia, traiga alivio a nuestros corazones, paz a nuestros hogares, bendiciones a nuestro país y bendiciones a todo el mundo islámico. Hacer que nuestras oraciones y buenas obras sean instrumentales en la salvación de la humanidad; Ruego a nuestro Dios Todopoderoso que transforme toda la tierra en un hogar de paz y tranquilidad con el Ramadán.

Prof. Dr. Ali ERBAŞ

Jefe de Asuntos Religiosos